Ayuda

Cómo funciona y cómo te protege

  1. Qué es esta aplicación
  2. Vincular tu móvil
  3. Hablar, adjuntar y dictar
  4. Cómo se protegen tus mensajes
  5. Quién puede ver qué
  6. Lo que esto NO protege
  7. Copias de seguridad
  8. Si pierdes el móvil

1. Qué es esta aplicación

Es una ventana para hablar con tu propio agente Univirtex, que vive en tu ordenador. No es un servicio de chat: no hay ninguna cuenta en la nube con tus conversaciones, y nadie más que tú puede leerlas.

Entre tu móvil y tu ordenador hay un buzón en Internet que solo guarda mensajes cifrados. Funciona como un buzón de correo al que le echas cartas dentro de una caja fuerte: el cartero las transporta, pero no puede abrirlas.

Tu móvil cifra y descifra Buzón solo texto cifrado no puede leerlo Tu ordenador el agente Tu ordenador SALE a preguntar. Nadie puede llamarle desde fuera.

El recorrido de un mensaje

2. Vincular tu móvil

Solo se hace una vez por dispositivo. No necesitas inventarte ninguna contraseña ni copiar ningún código raro.

webapp.univirtex.com

Vincular este dispositivo

Abre «Acceso remoto» en la aplicación de escritorio y escanea el QR que aparece. No hace falta ni usuario ni contraseña.

Lo primero que verás al entrar en un dispositivo nuevo

Paso a paso

  1. En tu ordenador, abre la app de Univirtex y ve a Acceso remoto. Te pedirá tu contraseña principal: es a propósito, para que nadie que pase por delante de tu equipo pueda vincularse un móvil.
  2. Aparecerá un código QR y, debajo, los mismos caracteres por si no puedes escanear.
  3. Apunta con la cámara del teléfono al QR: es un enlace a esta web y la cámara lo abre sola. Si ya tienes la web abierta, su botón Escanear el QR para vincular también lo lee.
  4. Elige un PIN de 4 a 8 cifras (te lo pide dos veces). Ya está: entras directo a la conversación.

El PIN de este teléfono

Protege lo que la app guarda en este teléfono: sin él no se puede abrir la conversación. No se puede recuperar, porque no está guardado en ninguna parte: si lo olvidas, pulsas «He olvidado el PIN» y vuelves a vincular escaneando otro código en el ordenador. Cinco fallos seguidos y el teléfono olvida el vínculo por sí solo.

En Ajustes → Bloqueo decides cuándo te lo pide: cada vez que cierras la app, o tras 1, 5, 15 minutos, 1 hora u 8 horas sin usarla. Entre medias entra sola. El botón «Bloquear» de arriba lo pide ya.

Un PIN de pocas cifras no sustituye al bloqueo de tu teléfono. Frena a quien lo coja de la mesa; a quien copie lo que hay dentro le cuesta horas o días de probar combinaciones, no le resulta imposible. Ten el teléfono con su propio bloqueo, y el PIN encima.

El QR caduca a los 3 minutos y solo sirve una vez. Si se te pasa el tiempo, genera otro desde el ordenador. Esa caducidad corta es justamente lo que impide que alguien que viera tu pantalla de refilón lo aproveche más tarde.

Antes de abrir la cámara verás un aviso explicando qué se hace con el vídeo. Las imágenes no salen de tu móvil: se analizan en el propio teléfono para leer el QR y se descartan. No se graba ni se envía nada.

3. Hablar, adjuntar y dictar

Conversación
¿Me resumes el informe que te he mandado?
Claro. El documento tiene 12 páginas y trata de…

El clip adjunta ficheros; el micrófono graba una nota de voz

Las fotos se optimizan antes de enviarse: se reducen a un tamaño que el agente aprovecha igual de bien y ocupan mucho menos. De paso se les quitan los metadatos, incluida la ubicación donde se tomaron.

En el menú «Tu agente» puedes ver, en solo lectura, qué modelos tiene configurados y qué tareas sabe hacer. Desde aquí se consultan, pero no se cambian: eso se decide en tu ordenador.

4. Cómo se protegen tus mensajes

La llave

Al vincular, tu ordenador crea una llave aleatoria y la mete dentro del código QR. Al escanearlo, la llave pasa del ordenador al móvil por la cámara, sin pasar por Internet.

Eso significa que el buzón nunca ha tenido tu llave y no puede tenerla. No es que prometa no mirar: es que no tiene con qué.

Por qué una llave aleatoria y no una contraseña

Una contraseña se puede adivinar probando millones de combinaciones. Esta llave es un número al azar tan grande que no existe forma de acertarlo: hay más combinaciones posibles que átomos en la Tierra. No hay nada que adivinar.

Qué le pasa a cada mensaje

  1. Escribes el mensaje en el móvil.
  2. Tu móvil lo cierra con la llave, ahí mismo, antes de enviarlo.
  3. El buzón recibe un bloque ilegible y lo guarda tal cual.
  4. Tu ordenador lo recoge y lo abre con la misma llave.
  5. La respuesta hace el camino inverso, también cerrada.

El texto legible solo existe en tus dos dispositivos. En ningún punto del recorrido aparece en claro.

El cifrado además detecta manipulaciones: si alguien alterase un solo carácter de un mensaje guardado, al abrirlo daría error en lugar de mostrar algo cambiado. No se puede falsificar sin que se note.

Tu ordenador no abre ninguna puerta

Podría parecer que hace falta «abrir» tu ordenador a Internet para que le lleguen los mensajes. No es así. Es tu ordenador el que sale a preguntar cada pocos segundos si hay algo nuevo, igual que cuando abres una página web. Nadie desde fuera puede conectarse a él, porque no hay nada esperando conexiones.

Y mientras tengas la aplicación bloqueada, el agente deja de descifrar y de responder hasta que la desbloquees.

5. Quién puede ver qué

Quién¿Puede leer tus mensajes?
El servicio que aloja el buzón
Quien consiguiera copiar la base de datos entera
Quien espíe la conexión a Internet
Quien te robe el móvil bloqueado
Tú, en tu móvil y tu ordenador

En el buzón, cada mensaje es una fila con un identificador anónimo, la fecha y un bloque cifrado. No hay nombres, ni asuntos, ni texto, ni nombres de fichero.

6. Lo que esto NO protege

Ningún sistema lo protege todo. Estas son las limitaciones reales:

7. Copias de seguridad

No recopilamos ningún dato de tus comunicaciones: el servidor solo almacena texto cifrado que no puede leer, y no hay analítica ni seguimiento de ningún tipo.

Como consecuencia directa, respaldar las conversaciones es responsabilidad de cada usuario. Nosotros no tenemos una copia que darte, ni podríamos leerla aunque la tuviéramos.

Tus conversaciones remotas también quedan guardadas en el historial de la app de escritorio, cifradas con tu bóveda. Esa es la copia que conviene incluir en tus respaldos habituales del ordenador.

8. Si pierdes el móvil

Lo primero: el teléfono perdido tiene el PIN delante. Pasado el tiempo de bloqueo que tuvieras puesto, lo que queda dentro es el vínculo envuelto con el PIN, y cinco intentos fallidos lo borran. Eso da margen; no es para siempre.

  1. En el ordenador, en Comunicaciones, pulsa Desvincular y vuelve a vincular los teléfonos que sigas usando con un QR nuevo. Cada vinculación crea una cuenta y una clave nuevas: el teléfono perdido se queda hablando con una cuenta que el ordenador ya no atiende.
  2. Si entraste alguna vez con usuario y contraseña, cambia la contraseña desde el ordenador y, en cualquier dispositivo que siga dentro, usa Olvidar este teléfono para cerrar también esas sesiones.

No pierdes las conversaciones: tu ordenador conserva la llave y el historial.

En la propia pantalla de acceso hay un botón rojo, «Borrar sesiones y datos de acceso», que limpia únicamente ese dispositivo. Úsalo si prestas o vendes un teléfono.